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Cansancio mental, señales y cómo combatirlo

Fecha: 18 Abr 16     Autor: Guillermo Arellano Sierra     Nivel: Primaria

Continuamente en el ámbito escolar observamos que los alumnos presentan conductas como: pérdida de control de las emociones, sueño, estrés, falta de concentración, irritabilidad, agresividad, dolor de cabeza, hambre todo el tiempo y si bien, el cansancio mental es multifactorial, las anteriores conductas son probablemente causadas por este estado psicológico.

La actividad cerebral durante los procesos de adquisición de conocimientos es muy dinámica requiriendo de un gran esfuerzo mental de forma continuada y de trabajo intelectual, donde se exige; comprensión, razonamiento, solución de problemas, memoria, entre otros.

El cansancio mental es consecuencia de un esfuerzo prolongado excesivo a nivel intelectual, por ejemplo, después de haber preparado un difícil examen, o el estudio intenso de un debate, en seguida de haber pensado mucho tiempo en la solución de un problema, o tras convivir con el estrés y la ansiedad.

Cuando nos disponemos a realizar una tarea de tipo intelectual, pasamos por distintos periodos:

  • Ajuste, adaptación y concentración
    Durante el cual se adquiere la actitud de compenetración con el tema y se ponen en marcha, adquiriendo velocidad y aceleración, todos los dispositivos mentales, para el aprendizaje del material estudiado.
  • “Calentamiento”
    En este periodo vencidas las resistencias o inercias del comienzo, se entra más en el asunto y se abstraen los datos con creciente facilidad.
  • Balance
    Se equilibran los efectos del ejercicio mental y de la incipiente fatiga aumentando gradualmente el esfuerzo de concentración.
  • Disminución
    Decrecen de los efectos del cansancio disminuyen gradualmente la curva de aprovechamiento, a la vez que aumenta la molestia del esfuerzo, engendrándose una impresión de cansancio, aburrimiento o desinterés que puede producir sueño.

Tomar en cuenta estos principios es de gran utilidad para mejorar el rendimiento de los alumnos, dentro y fuera del trabajo escolar, ya que permiten conocer el progreso de la fatiga mental, y deben considerarse en el diseño de las situaciones de aprendizaje.

Algunos factores que ayudan para disminuir los efectos del cansancio mental son entre otros; las condiciones ambientales en el entorno de trabajo tales como: iluminación, ruido, calidad del aire, climatización; equipamiento del salón de trabajo: mobiliario ergonómico, útiles, textos y materiales adecuados al nivel y estilo de aprendizaje de los alumnos.

Una de las mejores recomendaciones que existen para prevenir el cansancio consiste en la organización del tiempo de trabajo de manera que permita la realización de pausas.

Si se realizan pausas a lo largo de la jornada, se puede prevenir el estado de fatiga. Para que las pausas sean realmente efectivas deben dejar desconectarse de los temas del trabajo y que la persona pueda apartarse físicamente del área que ha ocupado por varias horas, cambiando el foco de atención.

Cómo combatir la fatiga

  • Estudiar con pausas, es decir, nunca más de una hora seguida.
  • Procurar evitar el estudio después de ejercicios físicos pesados, cuando se tiene sueño, hambre, frío, sed, calor excesivo u otras molestias o preocupaciones.
  • Alternar siempre las diversas estrategias de estudio: lectura guiada, lectura concentrada, lectura comentada, repaso de datos conocidos, discusión (con algún compañero) de aspectos desconocidos, ejercicios de resolución de casos, técnicas diversas para formulación de resúmenes, síntesis, etc.
  • Procurar cambiar de postura cada diez o quince minutos y descansar la vista medio minuto en los mismos intervalos.
  • Tras una sesión de dos o tres horas, introducir una larga pausa de distracción y reposo, además de los pequeños espacios de uno a cinco minutos que se requieren de acuerdo al tema y la percepción del docente.

Practicar durante las pausas algunos masajes en la nuca y movimientos rítmicos, para desentumecer el cuerpo y estimular la circulación.

Cada persona tiene una capacidad de resistencia al cansancio mental que se ve modulada por sus características personales (por ejemplo, la edad) y por otros factores como: los hábitos de alimentación, de descanso y de ejercicio. Actuando sobre estos factores, adquiriendo y manteniendo hábitos saludables: una alimentación saludable, la práctica regular de ejercicio físico moderado y un buen patrón de descanso se influye positivamente no sólo en la propia salud, sino también en la capacidad de resistencia al cansancio.

Sin un buen descanso mental, se disminuye la generación ideas, la motivación, la ilusión, la energía, la capacidad de innovar, de crear, emprender, asumir proyectos, tareas y la disposición al estudio y aprendizaje.

Acerca del Autor:

Guillermo Arellano Sierra es licenciado en Pedagogía con posgrado en Didáctica, egresado del Colegio de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Certificado en los estándares de competencia laboral: “Impartición de cursos de capacitación presenciales”; “Uso didáctico de las tecnologías de información y comunicación en procesos de aprendizaje”; es verificador y evaluador de Competencias laborales. Actualmente es Consultor Académico de Editorial Santillana.

Bibliografía


Fuente de información electrónica: ¿Cansancio mental? Cinco señales que debes tomar en cuenta

Fuente de información electrónica: La fatiga mental

 

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